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Crecer con la Magic Line SJD

El grup de la Jana a la seva primera Magic Line

Jana (20) es magicliner desde la primera edición, la de 2014. De cuando era más pequeña recuerda vender pasteles en el colegio para alcanzar el reto solidario: “¡Me encantaba! Estabas con los amigos y a la vez conseguías el dinero para una buena causa, era impresionante ver cómo iba subiendo el marcador”. Para ella equipo, cohesión o diversión son algunas de las palabras que definen la Magic Line.

Aunque vive fuera, hace semanas que tiene marcado en la agenda el 26 de abril, este año también caminará la Magic Line, “he crecido con ella, no me la perdería por nada”, dice convencida. Reconoce que una de las cosas que más le gustan es vivir un día diferente, paseando por Barcelona con la familia y amigos, explorando la ciudad de otra forma, y siempre con la camiseta de cada edición.

Celebrar la solidaridad con familia y amigos

La Magic Line es una oportunidad para celebrar la solidaridad”, aseguran los abuelos de Victòria (14) y Pau (12). Ellos caminaron juntos la edición de 2021, cuando las restricciones por el Covid no permitieron que miles de personas coincidieran en las mismas rutas: “Hicimos caminatas por la Garriga. Una experiencia diferente pero igualmente muy enriquecedora. Es fantástico compartir con los nietos, y más aún si lo haces sabiendo que caminas por un mundo mejor”.

Antes de las rutas, Victòria y Pau habían montado una parada en el pueblo que fue todo un éxito, vendiendo pasteles y camisetas de la movilización, y con la que alcanzaron el reto solidario. Aquel año también ganaron el concurso de fotografía que organizaba la Magic Line, “el premio fueron las entradas para un concierto del grupo Xiula”, recuerda contenta Victòria. 

Contagiando las ganas de ayudar a los otros

Este 2026, Marta (14) y Sara (8) se han apuntado por primera vez a la Magic Line: “Tenemos unos amigos que hace años que nos hablan de ella y este por fin nos hemos animado, nos sumamos a su equipo”, explica la madre. Comenta que hace años que se planteaban hacerla pero no se acababan de decidir: “Sabemos que es una experiencia bonita, nuestros amigos siempre nos dicen que una vez la haces, repites”.

De momento ya han escogido la ruta (9 km), todos tienen la camiseta y algún otro de los productos de la Magic Line, y se están organizando para hacer un desayuno solidario en el centro cívico. “Creemos que es la excusa perfecta para tener un objetivo común, sabiendo que todos nos movilizamos para ayudar a los que más lo necesitan. Aún no ha llegado el día y ya nos lo estamos pasando bien”, dice la madre.