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Solidaridad que ayuda a prevenir el sinhogarismo juvenil

Jove a la cuina d'un pis de Llars el pas

¿Qué ocurre cuando los jóvenes tutelados llegan a la mayoría de edad? Al cumplir los 18 años termina la protección en los centros públicos de menores. Entonces tienen la posibilidad de acceder a uno de los pisos vinculados a la Dirección General de Prevención y Protección a la Infancia y Adolescencia (DGPPIA) pero sólo hasta los 21 años. ¿Y a partir de ahí? Teniendo en cuenta que el acceso a la vivienda es uno de los problemas que más afecta a los jóvenes, la situación se complica cuando se trata de personas que no cuentan con familia o con una red de apoyo en el territorio, y más en el caso de las personas racializadas.

Una oportunidad para ganar tiempo

Llars El Pas es el proyecto de la asociación Punt de Referència, que se propone acompañar a jóvenes en situaciones de vulnerabilidad en su transición a la vida adulta, facilitando su emancipación con un apoyo socioeducativo y garantizando una estabilidad residencial, que ayude a lograr el cambio con éxito y no de forma precipitada. Para conseguir estos objetivos cuentan con pisos de alquiler social, actualmente cuatro en Barcelona y uno en Mataró.

La idea es ayudarles a volar en condiciones” –comenta Blanca Llum Vidal, técnica del proyecto– “Intentamos acercarnos a la persona desde un punto de vista holístico, haciendo un plan de trabajo que tenga en cuenta los aspectos emocionales, formativos, laborales, comunitarios, relacionales, documentales…”.

Preparándose para dar el salto

Isabel es una de las jóvenes que vive en uno de los pisos de Llars El Pas desde hace un par de años. Hace tres y medio que llegó a España, sin ningún tipo de red familiar. Desde entonces sólo ha estado en Barcelona, ​​al principio sin poder trabajar pese a tener permiso de residencia. Fue haciendo de voluntaria que alguien le habló de la asociación Punt de referència, donde empezó con un programa de mentoría y después pasó al programa de vivienda.

Explica que la entrada en el proyecto ha sido un cambio positivo y que ha dado pasos hacia delante. Ahora está trabajando y quiere reanudar los estudios. Tuvo que dejar el grado superior para realizar las prácticas y conseguir la residencia con permiso para trabajar. “Mi plan es no tardar mucho en entrar en una vivienda cooperativa y, tan pronto como pueda, reanudar el grado, pero necesito tiempo”, dice ilusionada. Reconoce que en función del bagaje y de la cultura de cada uno la convivencia puede ser complicada. Ella se siente a gusto con sus compañeros de piso, una chica que también está trabajando y un chico en proceso de regularización.

«Me siento mucho más capaz y empoderada. Antes ni siquiera podía permitirme tener sueños»

Cuando te das cuenta de que puedes soñar

Antes de ser parte del proyecto Llars el pas, Isabel no tenía un hogar y se sentía insegura: «Vivir aquí es un apoyo importante, me ha permitido empezar a confiar en mí misma y pensar en mi futuro. Me siento mucho más capaz y empoderada. Antes ni siquiera podía permitirme tener sueños«. En cinco años se imagina trabajando, más autónoma, independiente económicamente, y con una residencia de larga duración que le permita estar tranquila.  

Llars el pas es un proyecto cofinanciado por la Magic Line SJD. Gracias a tu solidaridad y la de todos los magicliners hacemos realidad proyectos que ayudan a personas en situación de vulnerabilidad.