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Solidaridad y creatividad para llegar más lejos

Romaysa, Gemma y Manel no se conocen, pero tienen muchas cosas en común. Además de ser magicliners, son de esas personas que no se conforman con cualquier reto solidario; este año, junto con sus compañeros del instituto, la empresa y los amigos, han ideado propuestas de lo más originales para organizar acciones solidarias que incrementen las donaciones a la Magic Line SJD de sus respectivos equipos.

Para el alumnado de Integración Social del INS Daniel Blanxart de Olesa de Montserrat, participar en la Magic Line SJD va mucho más allá de cumplir con un trabajo propuesto por sus tutoras, Marian y Núria. Además de profundizar en las causas de la Magic Line realizando actividades de sensibilización en el aula sobre los colectivos vulnerables a los que atendemos en San Juan de Dios, los estudiantes se han organizado y, el día 26, un grupo caminará con el equipo Bon ApeTIS y otros harán voluntariado para disfrutar de la Magic LineSJD desde todas las perspectivas posibles.

«Somos jóvenes y la mayoría no podíamos permitirnos una aportación solidaria demasiado elevada; por eso hemos buscado maneras de implicar a la comunidad educativa y conseguir una aportación mayor«, Romaysa

En cuanto al reto solidario del equipo, no han hecho diferencias y han trabajado juntos organizando un bingo solidario. “Cuando se trata de un sorteo, la gente suele participar y se implica más con la causa. No queríamos hacer sólo una cesta. Por eso tuvimos la idea de organizar cinco sorteos diferentes, con premios muy variados y adaptados a distintos colectivos. El objetivo principal era llamar la atención de la gente y, al mismo tiempo, que pudieran relacionar su participación con aportar su granito de arena a una causa importante. Primero buscamos personas y negocios que pudieran colaborar aportando los premios. Tuvimos mucha suerte porque todos quisieron participar sin cobrarnos nada”, nos explica Roimaysa, una de las alumnas. Finalmente organizaron un bingo musical en el centro cívico del pueblo y una rifa para ganar un día en un balneario, actividades que les han permitido superar el reto que se habían marcado como equipo. “Y lo mejor de todo es que nos lo hemos pasado genial organizando las actividades”, concluye Romaysa.

«Cuando se trata de ayudar a personas que lo necesitan, todos vamosEn un entorno laboral con multitud de trabajadoras, es importante que la gente conecte con causas sociales a una«, Antonia

Otro ejemplo de creatividad a la hora de organizar acciones solidarias es el de uno de los equipos de la empresa Grífols donde trabaja Antonia. Participan en la Magic Line SJD desde hace años y siempre sorprenden con lo que organizan para implicar a sus trabajadores en la consecución del reto. Este año han querido probar cosas nuevas y, además de un concierto solidario en el que participan las mejores voces de la compañía, han creado un álbum de cromos de los empleados. “Ha sido un poco como volver a la infancia”, explica Antonia. Comprar e intercambiar las fotos de compañeros y compañeras se ha convertido en un juego que los trabajadores han acogido con entusiasmo, y ya han conseguido triplicar el reto solidario que, como empresa, tenían que alcanzar. “En un entorno laboral con multitud de trabajadoras, es importante que la gente conecte con causas sociales y aún toma mayor sentido en nuestro caso como compañía del sector de la salud. Actividades solidarias que sabemos que acaban ayudando a personas con necesidades es una gran forma para conseguir esta conexión y potencia la relación interdepartamental”, afirma Antonia.

«Para llegar lejos hay que apuntar lejos«, Manel

Manel y su grupo de amigos, todos jubilados, se han apuntado a la Magic Line y se marcaron un reto solidario de cuatro cifras que, como pensionistas, les habría sido difícil asumir. El desafío, por tanto, fue buscar maneras de implicar a personas de su entorno para lograr la cifra. Cada martes tienen por costumbre reunirse en el aparcamiento de uno de los amigos para hacer desayunos de “tenedor y cuchillo”. Los vecinos y vecinas del barrio, atraídos por el olor de los platillos que cocinan, suelen preguntar qué hacen allí. Aprovecharon la curiosidad del barrio para organizar una mañana de “puertas abiertas” y recoger aportaciones solidarias entre los nuevos comensales. Todavía no han llegado al reto, pero ya están buscando nuevas maneras de conseguirlo e incluso superarlo: “Quizá hemos sido demasiado ambiciosos, pero creemos que es por una buena causa. Y, como dicen, para llegar lejos hay que apuntar lejos”.